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Desciende Sarria, atravesando un precioso puente romano, en medio y a la sombra de un gran y antiguo robledal, hasta llegar a Barbadelo. Su templo es un buen ejemplar románico. 
Monumento Histórico Artístico Nacional, merecen especial atención su tímpano historiado y su torre integrada. Ahí en la antigua casa de un molinero, atendidos por su hija, almorzamos unas viandas típicas y una carne a la brasa al aire libre y a la sombra de unos robles.
Después de un buen descanso, seguimos andando o cabalgando, atravesando tierras como Mercado da Serra, Ferreiros etc., hasta llegar a Portomarín, pueblo donde cenaremos y pernoctaremos en su famoso parador "Pousada de Portomarin", de los que hablaremos en el próximo capitulo.
Durante la cena en el parador, hablaremos de los tipos de peregrinaciones que había, algo tremendamente interesante y singular, entre ellas la devoción, la ligada al milagro, la política o guerrera, la penitencial o forzada, la póstuma o por encargo testamentario, pues para poder heredar había cláusulas que obligaban a los herederos a realizar la peregrinación, por cuota etc.
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